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Publicado por en 21/04/2014 el Artículos de alumnos | 0 comentarios

¿Hasta cuándo?

 

Por Romina Barbisan

Tal vez este ensayo comience con una pregunta porque aún no encontré la respuesta, porque desespera saber que la naturaleza nos regala recursos tan importantes y vitales y nosotros simplemente los desperdiciamos, contaminamos, derrochamos, y encima los hacemos negocio, los vendemos y jugamos a la oferta y a la demanda, parecería cómico decir que jugamos con nuestra vida; angustiante, alarmante… ¿Hasta cuándo?

No  me estoy refiriendo a algo ajeno, es nuestra vida, es nuestro planeta, es nuestra gente, es nuestra sociedad, ¡somos nosotros! Como dice Marcelo Cantelml en su Blog [1] “no se trata sólo de estar alertas, se trata de actuar”. Una preocupación que debe ser inmediata no podrá esperar a que los efectos se hagan más notorios e irremediables, en ese momento ya será tarde para buscar soluciones.  Y mi pregunta es ¿Por qué si podemos actuar tan rápidamente frente a los prototipos de moda, no somos capaces de seguir la moda que nos sugiere cuidar lo que es nuestro? ¿Por qué si es tan fácil comprarse el primer  jean que visten los modelos, escapamos a defender nuestra vida?  ¿Por qué nos cuesta poner las energías en lo que realmente tiene valor?

Parece ser que en algún momento de la historia la sociedad asumió para su propia vida las cláusulas del neoliberalismo y se ha instaurado como principio el lema de las privatizaciones: “proteja su identidad y limite su responsabilidad”[2]  …Se trata de cambiar… y si bien es necesario un cambiar global, esta mejora sólo se logrará desde un cambiar local. Pensemos en un simple ejemplo: ¿Qué porcentaje de la población compra ropa de marca, sabiendo o no, que fue confeccionada con mano de obra esclava y simplemente lo compra mirándose a sí mismo en el espejo? Hoy sueño y creo  en una moda que nos beneficie a todos, que realmente nos haga lindos, que seguir a la masa sea seguir a los buenos… poner de moda: “cuidarnos”.

Requerimientos para estar a la “moda”:

*Pensar en el otro antes que en uno mismo. ¿Alguien se puso a pensar alguna vez, por ejemplo, en la solidaridad que implicaría poner en las bolsas de basura que tienen vidrios “cuidado, hay vidrios”? El que es capaz de ponerse en el lugar del otro, el que es capaz de reconocer, apreciar y comprender a los demás, ya está siendo solidario.  No podemos convertirnos en analfabetos emocionales, seguir siendo sordos ante el grito del de al lado y cerrar los ojos ante lo evidente. Uno de los peores venenos para destruir una sociedad será sin dudas la indiferencia…

“Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista” Mahatma Ghandi.

 

*Creer que respetar al ambiente de TODOS es también respetarnos a nosotros mismos.  Cortar el paso de energía a los aparatos que no estén siendo utilizados, cuidar el agua, reparar las canillas, usar baldes, etc.

*Hacer valer la educación como el tesoro más preciado de una sociedad con bases sólidas, convencidos de que revertir conductas sólo puede lograrse con personas instruidas.

*Difundir desde los medios de comunicación prototipos que impacten a favor de esta corriente, entender que la prensa amarillista es sólo una forma más de disfrazar el daño.

* Hacer bien el propio trabajo, ser amable y buen vecino, denunciar los peligros, no aceptar sobornos, no vender lo que no tiene precio, devolver lo prestado, votar a conciencia, reaccionar ante los abusos, etc.

* ¡Hacer valer lo valioso!

Sumergida en este proyecto decidí buscar otras opiniones al respecto y todos los testimonios, de diferentes edades, coincidieron en que los métodos para imponer esta moda deberían estar lejos de los usuales, de los típicos folletos o largas campañas informativas que no logran concienciar ni comprometer a los ciudadanos… Recordé entonces la película “Cadena de favores” [3] y comencé a imaginar cómo sería adaptar el argumento de esta ficción a esta nueva moda.

Pensemos si tan sólo 1 persona transmitiera a otras 2, al menos  tres acciones breves y concretas, simplemente con el ejemplo. Proyectemos que sólo esa persona cumpla con el mínimo pactado. En un cálculo de 5 días, 32 personas ya estarán al tanto. Ahora bien en un año, más de 2.336 ciudadanos integrarán nuestro plan. ¡Y cuántos más si consideramos la buena predisposición y colaboración de los participantes quienes puedan acrecentar esta red!

Ojalá pudiéramos entender lo fácil que es lograr el bien común haciendo sencillamente bien la misión que cada uno tiene encomendada.  Hasta los gansos saben compartir un sentido de comunidad, volando todos en la misma dirección y llegando más fácil y rápido porque se van apoyando mutuamente. O bien comparémonos con un equipo de fútbol, en un país en que muestra la bandera y canta el himno en cada partido… el capitán necesita tener una visión global e ideas para armonizar el juego, pero todos los jugadores deben tener iniciativa, energía, sacrificio y el mismo objetivo de ganar.

Qué triste pensar que el “interés privado creado” ha desplazado al “interés económico social”. Qué triste pensar que hoy se entiende a un empresario como un hombre que sabe hacer plata rápida y fácilmente cuando en realidad empresario es quien “emprende” obras nuevas, es el que crea trabajo, es el gran director de la orquesta humana.

No podemos contentarnos con ser pacíficos, debemos ser creadores de la paz.  Cuanto más libres queramos vivir tanto más responsables debemos ser. Y mientras los egoísmos, los prejuicios, el odio, los resentimientos, el fanatismo político, la desunión, la competencia desleal, la soberbia y tantos otros desvalores se sigan fomentando, no habrá paz. Para que nosotros mismos y las próximas generaciones podamos cosechar los frutos de una cultura de paz debemos actuar ahora.

“SOBRE TODA PROPIEDAD PRIVADA GRAVA UNA HIPOTECA SOCIAL”, Juan Pablo II, 1979.

 

Me gustaría que esto mismo que siento y que quiero expresar pudiera llegar tanto como me moviliza a mí , por eso elegí la letra de una canción conocida, “Dear Mr. President,” escrita por Pink y Billy Mann [4], pensando en esta ocasión en que se reunirán jóvenes “líderes” que seguramente quieran presidir en sus actividades:

Estimado Señor presidente
Venga a caminar conmigo
Pretendamos ser solo dos personas y
Que usted no es mejor que yo
Me gustaría hacerle algunas preguntas si podemos hablar honestamente.

¿Qué siente cuando ve a todos los barrios en la calle?
¿Acaso reza por la noche antes de irse a dormir?
¿Qué siente cuando se mira al espejo?
¿Esta usted orgulloso?

¿Cómo duerme mientras el resto de nosotros llora?
¿Cómo sueña cuando a una madre se le hace imposible decir adiós?
¿Cómo camina con su cabeza bien en alto?
¿Puede mirarme a los ojos
Y decirme por qué?

Estimado Señor presidente
Si fuese un chico solitario,
¿Acaso es usted un chico solitario?
¿Qué podría decir?

Déjeme decirle lo que es el trabajo arduo
Es tener salario mínimo con un niño en crecimiento
Déjeme decirle lo que es el trabajo arduo
Es reconstruir su casa después de que las bombas las desaparecieron
Déjeme decirle lo que es el trabajo arduo
Es hacer una cama en cajas de cartón
Déjeme decirle lo que es el trabajo arduo.

 

¿Cómo duerme en la noche?
¿Cómo camina con su cabeza bien en alto?
Estimado Señor presidente
Nunca caminaría conmigo
O lo haría…

Para concluir quiero hacerlo de la misma forma que comencé, pero ahora me gustaría no hacerme la pregunta solo a mí misma, sino esperar de todos lo mismo…es hora de preguntarnos… ¿Qué esperamos? ¿Hasta cuándo?

NO ES MUY TARDE AÚN.



[2]El Derecho Comercial en el Mundo Globalizado”, Juan M. Farina, Ed. AD-HOC, Buenos Aires, 2005.

[3] Película dirigida por Mimi Leder, año 2000, título original: Pay It Forward.

[4]  Canción interpretada por la artista estadounidense Pink en su álbum I`m not dead, 2006.

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