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Publicado por en 10/03/2014 el Artículos de alumnos | 2 comentarios

Las Mujeres

Una reflexión a raíz del Día Internacional de la Mujer.

Las mujeres, y las mujeres jóvenes en particular, nos enfrentamos a  enormes dificultades a la hora de la participación política. No cabe duda que existe una necesidad alarmante de empoderarnos para afrontar el sin fin de desafíos que conlleva esta vocación, algunos de ellos son estimulantes otros tal vez más desalentadores.

Y es que a pesar de militar en igual número y dedicación, hombres y mujeres encuentran grandes diferencias a la hora de avanzar en su trayectoria política. Sabemos que el camino que elegimos para nuestra vida tal vez no sea el más sencillo, tal vez no sea el que esperaba nuestra familia o nuestro entorno.

Pero es nuestro camino y vaya que vale la pena lo que duela, porque en el trillo de la vocación esta la felicidad. Sentirse plena, poderosa, con ganas de hacer y de cambiar el mundo. Encontrando la felicidad propia en el bienestar de nuestros conciudadanos, en que los sacrificios que una haga serán parte del crecimiento y serán un aporte al bien común, al país, a la patria.

El sistema político es un mundo masculino, creado por hombres y  para hombres. Donde la mujer casi no tiene lugar o lo tiene limitado preferentemente exclusivamente a la militancia. Se ha formado a partir de viejos “valores masculinos” despreocupados de las tareas domésticas, lo que se traduce en  más disponibilidad horaria y distinta organización en las tareas inherentes a la actividad política.

Es cierto que hay mujeres que logran sortear esta barrera y acceden a lugares decisivos, pero estas pocas históricamente han teniendo que pagar costos personales, como por ejemplo: la masculinización.

Esto es porque en nosotras aún hoy tenemos una fuerte responsabilidad con la reproducción social,  y por ende el cuidado de la familia (niños o ancianos) con una carga casi total en el ámbito doméstico.  Y según  algunos hombres estos no son mundos compatibles

Hemos avanzado  trabajando mancomunadamente para mejorar nuestro sistema político; para hacerlo un espacio más inclusivo, más participativo, escuchando todas las voces, incluidas las de más del 50% de la población, mujeres,  que sin duda tienen particularidades en cuanto a sus diversos roles en la sociedad y a sus demandas de justicia y equidad.

Las mujeres y los hombres no somos iguales pero tenemos si, iguales derechos y obligaciones como ciudadanos, responsabilidades de las que no podemos rehuir y debemos tener iguales oportunidades de desarrollo como seres humanos.  Que todos participemos enriquece al entramado social y político.

Se vienen haciendo muchos esfuerzos para lograr paridad, la equidad, pero esto se ha enfocado sólo a lo público; por eso es importante comenzar a hablar en clave de género pero mirando hacia el sector privado, promoviendo la participación de la mujer en las instancias de toma de decisiones también allí.

Por eso a cada día a las feministas se nos renueva la esperanza. De que lo importante es que valga la pena y que las fuerzas, las ganas, el espíritu y el coraje están para luchar hasta sucumbir, mujeres y hombres juntos, por un mundo mejor. Que la unión nos hará fuerza.

Por eso  este año si no es mucha molestia, en vez de un ramo de flores por el Día Internacional de la Mujer quiero igual remuneración a igual tarea. Anoten por ahí. Gracias.

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Publicado por: Jimena Olascoaga Pritsch, es Edil en Junta Departamental de Treinta y Tres. Síguela en Twitter @JimeOlascoaga

2 Comentarios

  1. Me gusto el texto; considero que es sumamente importante seguir trabando en la igualdad de género en el ámbito publico y privado. Pero tal vez considero que respecto a lo que se plantea sobre el rol reproductivo y de cuidado de la familia, también es un mandato que debemos poner en crisis, porque considero que la asignación de roles al interior de las familias también es parte de una construcción patriarcal, entonces si socialmente esto nos sigue sucediendo a las mujeres es porque también es necesario dar el cambio al interior de las familias, debemos trabajar en la construcción de familias más democráticas, con distribución de roles más equitativos,con paternidades responsables y presentes. Por otro lado pienso que debemos deconstruir muchas de las diferencias que se naturalizan entre varones y mujeres, porque la gran mayoría no son condiciones naturales inherentes sino imperativos culturales que se imponen desde la primer infancia; pienso que si creemos en la diversidad las personas somos distintas, seguir planteando las diferencias, las dicotomia en términos varón – mujer creo que reproduce el sistema; salvo que lo hagamos con el objeto de una afirmación positiva. Celebro que sigamos discutiendo la cuestión del género en la red. Saludoss desde Argentina.

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