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Publicado por en 19/01/2015 el Testimonios | 0 comentarios

Las soluciones son colectivas

Por Katy Elizabeth Calderón Chávez.

El año pasado (2014)  tuve la experiencia de hacer un viaje donde conocí 39 realidades diferentes, gracias a Dios me dieron la oportunidad de ganarme la beca para el Fortalecimiento de la Función Publica en América Latina, por parte de la Fundación Botín, una de las experiencias más maravillosas que me han ocurrido, sobre todo por el hecho de conocer 39 personas diferentes (compañeros, amigos, ya hermanos latinoamericanos), y también a muchas otras personas entre ellas maestros, Expresidentes y más.

En una de las clases que recibí en España hablaron sobre la “Vocación de Servicio” cuando escuché el tema lo primero que vino a mi mente fue decir: “Y aquí vamos con otra charla motivacional para ser mejores”  Y digo esto no por ser indiferente a la clase o porque me importara poco, no, sino porque viniendo de un país donde nos repiten a diario las cifras de muertos, la violencia, la desigualdad, la muerte acechando día a día a nuestro pequeño país, lo único que te queda es decir: “Bueno, seamos mejores personas” y en el ser mejores personas nos quedamos siempre, con la palabra del diente al labio. Pues bien, ese día durante la clase magistral que recibí hablaron sobre los planes internos, los proyectos de vida que como persona uno se traza, al principio para mí esto me sonó familiar, pues toda mi vida he hecho planes y más planes, tener buenas calificaciones, graduarme,  cumplir con mis objetivos trazados, pero jamás en mi vida me habían hecho el reto de luchar por mi país, jamás me habían dicho que bastaba solo una gota en medio del fuego para comenzar hacer ejemplo a otros y de gota en gota apagarlo, al final de la clase  dieron la oportunidad de que cada quien expresara lo que sintiera, sabía que quería hablar de mi pulgarcito El Salvador  y decir  cosas como: “Gracias por la clase, estuvo fantástica, lucharé por mi país.” Pero jamás pensé que vendría un cumulo de imágenes a mi mente en ese preciso momento que me desgarraron el alma, a parte que acontecía la noticia de los 43 estudiantes muertos en Ayotzinapa, México, motivo que hacía más emotiva la reflexión , recordé a mi país con muchos más colores, niños, obreros, migrantes, familias separadas y tristes, a pesar que El Salvador  figura en el puesto número 7 entre los 10 países más felices del mundo, según un estudio revelado recientemente por las consultoras estadounidenses Gallup y Healthways, yo aún creo que a El Salvador le falta mucho más alegría, le falta mucho más vida, dije lo que tenía que decir y así fue como ante personas diferentes de Latinoamérica conté el fuerte deseo que tengo por ver de mi país uno mejor, incluso del mundo,  donde los niños en lugar de trabajar estudien y jueguen, donde las familias en lugar de separadas estén unidas, donde la pobreza este pero en un pequeño diccionario y no en las vidas de mi pueblo, donde la violencia no esté pero ni en las películas de acción y donde la desigualdad nada más sea cuando se pregunte quien ama más a quien.

Descubrí pues en ese preciso momento que no bastaba una acción individual, que no bastaba el deseo de querer un mejor país, y comencé a preguntarme ¿Cómo?, ¿Qué tendría que hacer yo para hacerlo mejor? No dormí como de costumbre cuando suelo pensar en esas cosas, y recordé esa noche la gota para apagar el fuego, si eran acciones pequeñas (gotas) se necesitan muchas, para este 2015 quiero ser parte de esas gotas y esperaría que el que lea esto pueda unirse, y se sume a la construcción de una mejor sociedad, haga lo que en sus manos este, desde cosas pequeñas, crean que eso es parte de los grandes cambios, piense más en su prójimo, de y reparta al que no tiene, sean generosos con los que tiene alrededor, sea generoso con su tierra con su planeta y no lo contamine, no discuta sobre ideologías mejor construya país.

Es hora que nosotros comencemos a escribir historia, y que dejemos a un lado la resignación, es mejor saber que hay alternativas pero que éstas se pueden poner en marcha a través de lo colectivo, y que las fuerzas individuales muy difícilmente podrán transformar la sociedad, pero la unión, la suma y la fuerza que juntos como sociedad hagamos, esa verdaderamente hará los cambios.

Deseo que este 2015 sea un año con puras cosas buenas, que abunde la alegría, y la paz. Juntemos fuerzas, hay que escribir futuro para que hoy, no sea lo mismo que ayer.

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