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Publicado por en 26/07/2013 el Testimonios |

Mi experiencia, mi testimonio.

Antes que nada me considero muy afortunada de haber sido seleccionada para hacer parte del programa del Fortalecimiento de la Función Pública en Latinoamérica y quiero nuevamente extender mis más sinceros agradecimientos: Es un agradecimiento enorme con Dios, con la Fundación y con todas y cada una de las personas que hicieron de este sueño una realidad magnífica, una experiencia que hoy soy capaz de decir con convicción, le dio un vuelco a mi vida, un programa que supero en gran medida mis expectativas y que fue más de lo que yo pude imaginar.

Siempre he estado deseosa por apostarle a mi talento, he sido muy disciplinada y muy proactiva, muy apasionada y perseverante por llevar a cabo lo que hago, he creído en mí, he querido modificar de cierta manera mi realidad con el fin de hacerla mejor, de ahí mis ganas de estudiar, de aplicar a becas y formarme mejor persona.…Sin embargo, estoy segura que si me hubiera ganado otra tipo de beca o si me gano una beca para la maestría, ninguna de ellas tendrá la capacidad de tocarme la mente, el corazón y el alma como lo hicieron esas 8 semanas ( intensas, duras, buenas, altas, bajas….de película).

Los recuerdos que se me vienen a la mente son muchos, causa nostalgia tratar de describirlos pues es inevitable traer a colación todos los sentimientos que despertaron cada uno de ellos. Sin embargo mencionó:

Es evidente, la falta del manejo conveniente en las políticas de estado que se ha presentado  en muchos países  y regiones de  América Latina,  lo cual nos ha privado de alcanzar un desarrollo sostenible muchos años atrás, producto de intereses particulares que se han colocado en muchas ocasiones por encima del bien común.

La Beca de la Fundación Botín permite generar un espacio de conocimiento y participación continua. Todos los becarios de la tercera edición compartíamos la pasión y el interés de la vocación por el servicio público; muchas veces pensamos en función de lo que el Estado puede hacer por nosotros, pero los 40 latinoamericanos coincidamos que es el momento de modificar nuestro comportamiento habitual y trabajar por países mejores, con oportunidades para todos, donde podamos construir un futuro mejor.

En cuanto a la parte personal destaco dos actividades:

  • El valle del Nansa. Fue una actividad espectacular, me sentía como en un programa de televisión, donde te sacan de tu zona de confort lo más que se pueda para que te enfrentes tú solo contra el mundo y su naturaleza. Aprendí a dejarme guiar,  y a no pretender siempre querer guiar, aprendí que no tengo la verdad absoluta y que tengo que valorar la opinión del que está  a mi lado; conocí más a fondo personas del grupo que no conocía y puedo decir que mi  grupo fue sensacional. Una reflexión a destacar: a veces en la vida hay que retroceder un poco para volver a tomar el camino que es, no hay que temerle al error sino hay que temerle es a no ser capaz de aprender de él.
  • Camino de Santiago. Me considero una persona muy creyente y para mí fue ese espacio de agradecimiento continuo a Dios por permitirme estar donde estoy. Me dedique a dejar de pedirle tanto y agradecerle por haberme permitido vivir un pasado como el que viví, el haberme dado la familia que me dio y por  tenerme donde estaba.

Vi  que cuando era una subida, montaña, yo aceleraba el paso y más rápido llegaba de nuevo a lo “planito”, ahí aprendí que la vida es igual, que en lo  más difícil es necesario tomar impulso y llenarse de fuerza para recorrer los momentos del camino por los cuales cuesta más trabajo avanzar; otra cosa: que es importante de los demás para hacer el camino más divertido… Daba alegría caminar y encontrarse con personas con las que podías hablar, empujar un poco o simplemente escuchar.

 Escrito por: Katherine Alvarado Prieto