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Publicado por en 30/07/2013 el Artículos de alumnos |

Nuevo Enfoque de flujos migratorios: El caso Chileno.

Escrito por: Bárbara Andrea Cortés Cabrera

Los flujos migratorios entre los países de América Latina y el Caribe (ALC), y entre la Unión Europea (UE) no son recientes. Si bien, los primeros datan del siglo XV principalmente en una dirección de norte a sur, es decir, desde Europa hacia las Américas. Este proceso se mantuvo hasta los años cincuenta, cuando ALC pasó de ser una región de destino a una región de origen de migrantes internacionales. Esta tendencia se ha mantenido, pero con la aparición de nuevos matices, pues a principios de la década del S.XXI se registraron altísimos niveles de emigración extrarregional desde ALC hacia Estados Unidos, y España, quien se ha consolidado como el segundo país de destino de emigrantes de ALC; sin embargo, hoy producto de las crisis económicas y el apogeo de países de américalatina, se ha reanudado el flujo norte a sur, enfrentando los países de destino un nuevo periodo abierto a la economía internacional.

El fenómeno migratorio conlleva a su vez, exportación  de capital humano a diversos destinos, así también cultura, conocimientos, y remesas. No obstante ello, resulta indudable que el fenómeno migratorio acarrea también grandes costos, y genera importantes riesgos para sus migrantes, con deterioros de su capacidad de innovación y con síntomas de una nueva dependencia de recursos que provienen de sus migrantes (remesas)[1].

CHILE COMO DESTINO DE FLUJOS MIGRATORIOS

Chile se encuentra viviendo un momento de apogeo económico, de un crecimiento sostenido, pese a la crisis económica que tiene sucumbidos a varios países en el mundo. A ello,  se suma la falta de personal calificado y de mano de obra para dar abasto a proyectos e inversiones que se están desplegando actualmente en este país al sur del mundo. La suma de estos factores ha hecho de este país un lugar idóneo para la búsqueda de nuevas oportunidades.

El Cónsul General de España en Chile, Juan Serrat, en una entrevista con diario un diario nacional, sostuvo que  “es claro que hay un interés de jóvenes por venir a Chile, ya que se trata de un país que vive un magnífico momento y un acelerado desarrollo económico”[2]. Lo anterior encuentra también asidero en las cifras emitidas por el departamento de Extranjería de Policía de Investigaciones (PDI), las cuales sindican a Perú en el primer lugar en arribos entre enero y abril del año 2013, seguido por Colombia y Bolivia. Argentina figura por debajo de España.

Al analizar los resultados anuales, se observa que en  2011 hubo 93 mil visas de residencia otorgadas, contra casi 120 mil, el año 2012.

El listado anual de Policía de Investigaciones fue encabezado en 2012 por Perú (con 43.177 inmigrantes) y Colombia (17.494). A estos le sigue Bolivia (12.802), Argentina (5.703) y Estados Unidos (4.643). España apareció más abajo ( con  3.722 casos).

Serrat, respecto al incremento de movilidad  de Españoles a Chile, señaló que “no se trata de una explosión ni de nada parecido, si no que de trabajadores altamente calificados, ya formados. Y creo que es una gran suerte que un país que crece con una economía muy acelerada, al cual le faltan ciertos técnicos y mano de obra calificada y, la pueda traer de España. Es un fenómeno positivo para ambas naciones”.

PROYECTO DE LEY SOBRE MIGRACION Y EXTRANJERIA[3]

El Gobierno Chileno, en un esfuerzo por responder a los desafíos actuales que conlleva la globalización,  ha presentado un proyecto de ley que viene a reformar la actual Ley de Migraciones – que resulta ser la más antigua de Latinoamércica (1975)-  y que subyace en él  la necesidad de blindar al Estado con herramientas discrecionales que permitan continuar definiendo quienes serán y quiénes no serán considerados ciudadanos. Y  tal como señala Carolina Stefoni, la consideración del  principio universalista encuentra ciertas limitaciones en lo relativo a quienes serán considerados como residentes, y solo respecto de ellos, se reconocerán derechos y otorgarán beneficios sociales. No obstante, de este aparente rol proteccionista, resulta de pero grullo que este procedimiento va en directa confrontación con las disposiciones contenidas en convenciones internacionales de derechos humanos, y las cuales han insistido en el principio de protección y derechos de todas las personas en su consideración de seres humanos, previa a la de ciudadanos.

Sumado a ello, se presentan debilidades en la determinación de residentes o ciudadanos legales, pues quedan a cargo del poder ejecutivo, mediante un consejo de política migratoria compuesto por los ministerios de Hacienda, Relaciones Exteriores, e Interior, sin participación de los ministerios de Trabajo, ministerio de desarrollo social,  ni tampoco de organizaciones de la sociedad civil.

Otro de los puntos negros del proyecto de ley es la creación de un nuevo estatus migratorio temporal, destinado a extranjeros que concurren a Chile a realizar  “trabajos de temporada” por períodos únicos o interanuales, y  los cuales no podrán solicitar una residencia definitiva en Chile, sin tomar en cuenta los vínculos que extranjeros pudieren entablar con nuestro país. Este tipo de visa contiene la prohibición a un migrante, bajo esta condición, pueda optar a otro tipo de visa en nuestro país y sólo podría reingresar a trabajar (de nuevo de forma temporal) un año después de su última salida.

Si bien el proyecto de ley reconoce y concede beneficios sociales a los residentes, se extraña una mención explícita de  reconocimiento de derechos como la participación ciudadana.

Así, y en el contexto de una democracia consolidada, no basta con una reforma legal, sino que resulta imperioso ampliar el debate hacia la construcción  de una sociedad inclusiva e integrada, que vele por asegurar el trato no discriminatorio, resguardando los derechos de todas las personas por igual. Para ello, se deben adoptar medidas necesarias para la coherencia y cooperación, entre países y otros actores sociales, a fin de promover la protección de derechos humanos, beneficios para  migración, reforzar vínculos y especificidades regionales, y desde esto modo, disminuir los efectos negativos

En consecuencia, Chile debe adquirir conciencia sobre el rol relevante de los migrantes en el aumento de la competitividad y prosperidad de países receptores. Creemos que mediante este reconocimiento y adopción de medidas se les conferirá una mayor legitimidad para exigir su integración ciudadana, así también la regularización de quienes residen, y adopción de nuevos acuerdos de contratación temporal que regulen adecuadamente la migración.

Asimismo, la gobernabilidad migratoria debe enfrentar como desafío la inclusión de otros actores a la formulación de políticas, tales como sindicatos, empleadores, ONG´s y asociaciones de migrantes. En honor a la verdad, hemos de reconocer que la sociedad civil no ha participado activamente en tales reformar legislativas. Sin embargo, urgen cambios en la materia, y que en buena hora los estamos comenzando a contemplar.


[1]Martínez, Jorge. “El mapa migratorio de América Latina y el Caribe, las mujeres y el género”. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Santiago (2013). Disponible en:  http://www.oas.org/atip/Migration/CEPAL%20Study%20on%20Migration.pdf

[2]Díaz, Felipe; Rodríguez, Sergio. “Fuerte llegada  de extranjeros marca cambios a política de inmigración”. Diario La Tercera. Disponible en:

http://diario.latercera.com/2013/05/20/01/contenido/pais/31-137235-9-fuerte-llegada-de-extranjeros-marca-cambios-a-politica-de-inmigracion.shtml

[3] Stefoni, Carolina. “Nueva Ley de Migraciones: el regreso a nacionalismos añejos”. Diario El Mostrador. Disponible en: http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/07/04/nueva-ley-de-migraciones-el-regreso-a-nacionalismos-anejos/