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Publicado por en 03/09/2013 el Testimonios |

Una experiencia que “te toca la vida”

Escrito por Jesús Manuel Orozco Pulido. 

“-¿Qué esperamos que el programa deje en ustedes? Queremos que esta beca les toque la vida”. Esas fueron las palabras del director académico de la Fundación Botín cuando, previo a iniciar la fase del programa que se desarrolla en Madrid, nos dio visos sobre cómo serían nuestras próximas 7 semanas.

Los 40 becarios provenientes de 9 distintos países, tomamos con cierta incredulidad esa afirmación. ¿Cómo puede ser que un curso encaminado a ensalzar las aptitudes del servicio público pueda dejar una huella en tu vida?

Sabíamos que el programa tenía un vasto contenido académico e institucional, pues previamente ya habíamos pasado una semana en Brown University (en Rhode Island, E.U.A.) donde apreciamos la variedad de los temas abordados por ponentes especializados. Ahí nos dictaron sendas cátedras los señores Ricardo Lagos y Leonel Fernández, ex presidentes de Chile y República Dominicana, respectivamente. Además sostuvimos coloquios con profesores de Brown University, lo que nos permitió incursionar en el modelo educativo basado en el estudio de casos, es decir, contextualizando los hechos según en medio en que acontecen, y no reducirnos a una mera teoría.

Fue maravilloso experimentar la vida estudiantil estadounidense. Ver el clásico campus anglosajón con los edificios antiguos decorados solamente por ladrillos; los dormitorios estudiantiles identificados con los signos de cada fraternidad; los almuerzos en el comedor universitario; la mezcla intercultural impresionante, pues ahí confluyen jóvenes de todas las culturas; el trato relajado y natural de los yanquis; los fecundos debates sostenidos en cada clase y, sobre todo, la mágica sensación que produce el ir descubriendo poco a poco algo tan valioso y desafiante, eran elementos que te motivaban a entregar tu mejor esfuerzo

Tocó el tiempo de finalizar la antesala del programa en Estados Unidos. Volamos hacia Madrid, pues ahí nos esperaban más semanas de preparación. Ahí tuvimos la fortuna de hospedarnos en un mítico lugar de alojamiento y encuentro de grandes intelectuales de la historia española: la Residencia de Estudiantes. Personajes como Federico García Lorca, Salvador Dalí o el propio Albert Einstein, durmieron y compartieron sus ideas en la Residencia. Sin duda fue un gran honor poder habitar en ese lugar durante nuestra estancia.

Empero, nuestra estadía en Madrid no fue muy prolongada en un principio, pues recién llegamos a la capital española tuvimos que afrontar una etapa muy importante del programa: el Valle del Nansa. Este valle, ubicado al norte de España, sirvió de escenario para una experiencia donde desnudas tu verdadera personalidad. Tus defectos afloraban, pues pasabas por situaciones límite que ponían a prueba tu capacidad de adaptación y de toma de decisiones. Pero sobre todo tenías que relucir tus virtudes, ya que precisabas del trabajo en equipo a fin de cubrir las actividades del outdoor training. Esa etapa nos ayudó a conocernos mejor a nosotros mismos y a robustecer los lazos de amistad entre los becarios.

Luego siguió una visita a la ciudad de Santander, a fin de conocer la sede central de la Fundación Botín y cursar un seminario en la Universidad de Cantabria; hecho lo cual, partimos rumbo a Santiago de Compostela a fin de realizar las dos últimas etapas de la ruta portuguesa del Camino de Santiago. Lejos de su connotación religiosa, el camino te permite hacer un sano ejercicio de introspección; afloran tus emociones, deseos y falencias, lo que ayuda a replantearte temas muy puntuales de tu persona.

Luego volvimos a Madrid, a continuar con los trabajos académicos e institucionales. Así, exploramos los 5 ejes temáticos en los que reposa el programa: Marco Jurídico, Marco Institucional, Economía, Participación Ciudadana y Educación.

Gente experta en cada tema nos daba una visión crítica y reflexiva sobre cada tópico. Cada día sostuvimos encuentros con diferentes ponentes. Eso fue un aliciente para aprovechar al máximo la calidad del profesor que tendrías solo una vez, y donde figuraban ex ministros de Estado, diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, rectores de universidades, sindicalistas, intelectuales, empresarios y académicos. Todos ellos nos daban claves para perfeccionar nuestras habilidades y encaminarlas hacia la función pública.

Este contenido académico se mezclaba con una serie de visitas institucionales a órganos gubernamentales como el Banco de España, el Consejo del Estado, el Congreso de los Diputados y el Senado.

Pero que no se piense que el programa se ciñó a un aspecto meramente intelectual. El ámbito interpersonal y práctico es fundamental para la Fundación Botín.  Gozábamos de la asesoría de una coach quien, a través de consejos prácticos y certeros,  nos orientaba al perfeccionamiento de nuestras habilidades. Además, a fin de imprimirle un sentido práctico a los conocimientos y aptitudes adquiridos, los 5 ejes temáticos determinaron el contenido de 5 proyectos que, divididos en equipos, teníamos que presentar los becarios.

Las semanas posteriores transcurrieron en una dinámica intensa: los trabajos comenzaban a las 9 de la mañana y concluían a la medianoche, cuando dábamos nuestras últimas fuerzas para discutir y diseñar en nuestros equipos los proyectos.

Sin embargo, los ánimos no decaían a pesar del cansancio físico, pues el programa está diseñado con un justo equilibrio que mezcla actividades de deporte, sesiones de cine, catas de vino, visitas institucionales y viajes. Eso rompió con toda monotonía que pudiéramos acumular y nos incentivó a vivir al máximo cada día, pues seguramente estábamos ante una experiencia que nunca más volveríamos a vivir.

Este punto es un distintivo de la beca Botín: vives experiencias que difícilmente volverás a repetir. Por ejemplo, hicimos una visita a la ciudad de Salamanca, España,  a fin de presenciar cómo la universidad salmantina fue pionera en la vida intelectual de Europa. O bien el viaje a Bélgica, donde vivimos todo tipo de experiencias: visitas a instituciones de envergadura mundial como el Parlamento Europeo y la OTAN; un encuentro con diplomáticos latinoamericanos, donde acudieron los embajadores de Chile y Colombia ante la Unión Europea, así como el Cónsul de México en Bruselas; una cena con un eurodiputado; paseos turísticos en las ciudades de Bruselas y Brujas; o una cata de los vinos premiados en el Concurso Mundial de Bruselas.

Por otra parte, estoy seguro que lo más valioso de ser becario son las amistades que ahí forjé. Encontrarte con gente que comparte objetivos similares a los tuyos y convivir todo el día con ellos, hace florecer relaciones sólidas. El ambiente ameno y de gran reflexión que se generaba en las clases, los intercambios de cultura y de vivencias, las noches de farra y los paseos que hacíamos, hicieron que encontrara entrañables amigos.

Volviendo al tema de los proyectos, yo participé en el relativo al Marco Jurídico. Así, junto con 7 compañeros (oriundos de Argentina, Brasil, Chile y Ecuador) formamos el Zoom Latinoamericano. Se trata de un observatorio de buenas prácticas en derechos humanos, a fin de premiar acciones ejemplares y difundirlas en nuestros países para inspirarnos de la ejemplaridad de esas buenas prácticas. Así que llegado el día a defender el proyecto, hicimos una presentación formal del mismo ante un tribunal calificador y el resto de los becarios.

Finalmente asistimos a la clausura del programa. Ya habían transcurrido 8 semanas de habernos conocido en Brown University y ninguno de los becarios éramos los mismos. Nuestro número de amistades entrañables había crecido enormemente, el caudal de conocimientos nos hizo formularnos muchísimas preguntas, se forjó una férrea vocación hacia el servicio público, se aclararon varios puntos de nuestros proyectos de vida, teníamos claves sobre cómo actuar en diversas situaciones y estábamos arropados con mucha información.

En el acto de clausura tuvimos la presencia de Vicente Fox, quien nos expuso sus notas esenciales sobre el liderazgo. En un ambiente íntimo y relajado pudimos dialogar con el ex presidente, lo cual fue excepcional para los ocho becarios mexicanos que asistimos al programa.

Por fin llegó la hora de entregar los diplomas acreditativos del curso y pronunciar las palabras de agradecimiento. El programa se había terminado.

Echar la vista hacia atrás y observar cuántas situaciones compartimos y aprendimos, era confirmar cómo en tan poco tiempo se perfeccionan tantas cosas en tu vida. Caí en cuenta que, en efecto, la beca Botín es una experiencia que te toca la vida. Pues, insisto, el enfoque holístico bajo el que te preparan toca fibras muy íntimas de tu persona.

Sin duda alguna esta beca marcó un hito en mi vida profesional y personal. No soy el mismo estudiante que se embarcó a esta aventura, estimulado por un cúmulo de dudas e incertidumbres. Ahora me siento más jurista, más joven partícipe de los cambios trascendentales. Y, sobre todo, forjé una identidad más fuerte; ahora me siento más mexicano, más latinoamericano.

Jesús Manuel Orozco Pulido, becario en la 3ª Edición.